Dós poemas en la revista La Otra (México)

III. Yo crecí en las calles y ahí empezó un país completamente nuevo

Yo crecí en la calle y ahí empezó un país completamente nuevo.
Me partí indefinidamente en dos, problema de por vida.
En un país sin tierra los reyes gobiernan sin permiso.
Me familiaricé con la Biblia con todo mi entendimiento.
Yo, país sin reyes. Solo un bufón.
Tuve que encontrar lo que se llama el otro.
La rosa creció para llegar a la ciudad.
Todo se enrojeció como a las últimas horas de la noche.
Y los reyes llamaron por sus nombres a sus personas de confianza.
Las hojas cayeron del árbol sin cuidado.
Nacen perspectivas desde la ventana y cada una es correcta.
Hay que encontrar un buen lugar una buena calle y un árbol donde guarecerse.



El Halcón juega con la paloma

El halcón juega con la paloma y la paloma se alegra
sin saber que juega con la muerte. Cuando el halcón
viaja a Ibara, los vientos lo empujan hacia delante
y el halcón piensa qué bien, llegaré más rápido.
Pero si el halcón no quiere quebrar su bandada, en el cielo
hay espacio suficiente para todas las aves que quieran volar
sin peleas. El jefe de los halcones alcanza hasta las
gallinas más rápidas, pero las salvará de la muerte? “Eso me sucedió
antes” dijo la gallina más vieja que tenía las uñas del halcón
clavadas en su espalda: animal que mira ahí y allá
del bosque, pronto será capturado por el cazador
no es fácil el rol del depredador porque
el gato hace suyos ojos y nariz de la rana que es su presa.
Ni los dueños de una jauría de perros podrían
capturar al elefante. El perro sabe echarse
cuando ve al tigre: solo el depredador tiene el poder
de arrancar las hojas del calendario para ser exitoso
y no perder la liebre. Las cabras son diferentes.
Ella busca su pareja y por eso se deja crecer la barba; el macho cabrío
dice que su madre tiene que parirlo y así él se convertirá
en el esposo de ella. Y cómo trata la cabra a su dueño:
ella se sacrifica cuando él se enferma y se vuelve a sacrificar
cuando se cura y así infinitamente
sigue su interacción con el amo, porque algunas relaciones
ya se han formado en el nacimiento. La cabra sin embargo
mira a su carnicero como si nunca
hubiera existido. Dios olvidó recordar a la rana

que debería tener alas. La rana en vez
de endulzar la sopa abre sus brazos y piernas
y se lanza: este es su carácter
pero a pesar de eso el pez conoce mejor el río.
Ni creas que la tortuga no respiraría bajo su caparazón:
se escucha un susurro que la sigue cuando está de viaje
y la casa va tras ella. Los animales son capaces de aprender:
cuando la tortuga abre su boca para alimentarse, las bocas
de sus crías también se abren y la tortuga pregunta: no habrán
escuchado de mi generosidad? Y qué tal las lagartijas:
por qué están echadas a lo largo del día, cómo pueden saber
a quién le duele el vientre? Y los ratones: solo
cuando el gato está de viaje ocupan la casa
por sí mismos. El mono que ha dejado caer nueces pensó
dar un regalo a la tierra y a los seres humanos, pero estos
solo piensan en quien le disparará al mono para
molestarlo. Es difícil reconocer la amistad en la enemistad,
y ni los deseos del mono son sinceros. En el momento siguiente
hace su ropa pedazos: acordémonos
que domesticar al perro tomó décadas.

Traducidos por Roxana Crisólogo
La Otra

Comments

Popular posts from this blog

Kirjallisuus, valta ja vastuu -keskustelu huomenna

Surullisen hahmon ritari

Malawi folk-tale